Pandemia y otras sorpresas

Era Diciembre del 2020. Después de pasar un hermoso periodo en Luxemburgo, donde me dedique a enamorarme aun mas del Gran Ducado, mi novio me invito a Paris para pasar el mes de Diciembre con el y de alli irnos a Abu Dabi a recibir las Fiestas.

A mi me parecia un sueño, luego de tanto dolor al haber perdido a mi mama, a una amiga, y de ver tantos proyectos por el suelo y el mundo sufriendo, sentía que lo que estaba viviendo era un bálsamo para tantas heridas.

De las luces navideñas de Luxemburgo, me fui a mi querida Paris, pero en tiempos de pandemia, ya no era lo mismo. Estaba mas gris que nunca. Todo cerraba a las seis de la tarde y estaba prohibido andar por las calles. Ya no estaban los típicos cafes abiertos, solo en algunos se podia ir a comprar y llevarse a la casa algunas cosas. Las tiendas y todo lo demás cerrado. Llovia mucho y ya estaba frio.

Muy triste. Eran tiempos difíciles. Yo me preguntaba que iba a hacer, mi relación estaba pasando por un momento difícil, mi periodo de estadía permitido ya estaba llegando a su final, tenia que irme, la ciudad estaba muy triste, y yo mas aun.

Mi soñado Show de Arte en el Louvre, había sido suspendido indefinidamente. Ademas, no es lo mismo ser un artista reconocido y afianzado, al que si le suspenden una muestra de Arte por razones de fuerza mayor, luego se vuelve a hacer.

En mi caso, era un artista a la que después de varios años de luchar y de subidas y bajadas, las puertas se le estaban abriendo. El 2020 era el anio para salir a brillar.

Habia mucho para hacer, muchos proyectos, lo único impensado es que algo así iba a pasar. Estaba desvastada, y si, Luxemburgo había sanado un poco mis heridas, pero no había resuelto nada. Fue un tiempo para recuperarme un poco.

Caminando por las calles de Paris, pensaba en todo eso. La policía estaba por todos lados, parecían tiempos de guerra. Solo se podia salir con permiso escrito y firmado por la empresa en que uno trabajara y que se demostrara que había necesidad de ir a buscar algo determinado a algún lugar.

Yo pude salir algunas veces porque mi novio tenia una oficina cerca De la Torre Eiffel y me dio un permiso como si yo trabajaba para el.

Obviamente, no había casi gente en la calle. Realmente Paris estaba muy gris.

Y se sentia el miedo, a la pandemia, a las autoridades. Era de película.

Así que el, Didier, me dijo: “Ha sido un anio terrible, vamos al calor de los Emiratos Arabes, hagamos alguna excursion al desierto, donde hay tiendas muy exóticas donde te sirven comidas deliciosas y te llevan a pasear en camellos, celebremos la llegada del nuevo anio, lejos de todo y con alegría.”

Me senti privilegiada. No me iba a negar a semejante invitación, ademas habíamos estado mucho tiempo separados y con tanto stress que nuestra pareja se había resentido, necesitábamos un tiempo de felicidad y de reinvencion.

Pero al momento de pisar el Aeropuerto de Paris, empece a pensar que quizás me había equivocado al aceptar la propuesta.

El aeropuerto era un caos. Habia miles de personas haciendo filas para todo!.

La policia estaba, como en todos lados, y en todos los aeropuertos, siendo muy exigente, y muy estresados todos. Habia que andar con los pasaportes y los tests de Covid en la mano, mostrándolo para cada cosa que se hiciera.

Y por esa razón, todo se demoraba mas, y la gente estaba desesperada por irse. No éramos los únicos con grandes planes para las Fiestas. Todo el que podia, quería huir de tanta tristeza y encierro.

Estuvimos horas alli, y mas aun, como en mi caso, que al no ser francesa, tenia que hacer fila en la cola de los extranjeros, que éramos chequeados aun mas.

No me acuerdo mucho el viaje a los Emiratos, se que estábamos en primera clase, pero había sido tan terrible todo que apenas me di cuenta. Y al llegar al suelo arabe, y descender del avión, vaya sorpresa!, el aeropuerto era aun mas caótico que el de Paris.

Miles y miles de personas, todas amontonadas, no se podia casi caminar.

Yo el dije a Didier: “Si sobrevivimos a esto, vamos a vivir muchos años”

Fue como una premonición a lo que vendría…

Lejos estábamos de saber lo que la vida nos tenia preparado.

Habia tres personas recibiendo a los miles de pasajeros de todo el mundo.

Lo que mas les interesaba era ver los tests negativos del Covid.

Pero igual, era una locura todo. Acaso por tener un papel y estar todos apretados éramos los “elegidos” del mundo, que nadie de alli tenia el famoso virus?

Era demasiada locura.

De alli un chofer ya contratado con anterioridad, luego de mas tramites y espera, nos llevo hasta nuestro hotel. Fue un camino largo y estábamos exhaustos.

Yo no tenia ganas de hacer nada, en mi cabeza seguía pensando que debía haberme quedado en Luxemburgo, donde me sentia a salvo, aunque me había enterado que también habían cerrado toda la ciudad nuevamente, debido a los contagios de los turistas.

El, sin embargo, estaba entusiasmado en encontrarse con amigos y hacer grandes planes. Y de hecho, a la segunda noche de estar alli, casi contra mi voluntad fuimos a un bar de moda para celebrar, pero ni bien entramos, también nos dimos cuenta de las restricciones, no podíamos bailar ni en nuestra mesa, y tampoco movernos de donde estábamos, había que mantener distancia de todo y éramos observados.

La pandemia se hacia sentir aun alli, lejos de todo.

La maniana de Navidad, solo pocos días mas tarde que habíamos llegado, mi novio despertó con la cara inflamada de un lado, la boca un poco torcida y no se sentia bien.

Así que tuvimos que ir a un hospital, que quedaba lejos de donde estábamos. Al llegar alli, esperar a que lo vieran y le hicieran estudios.

Desde ese momento, nuestras vacaciones se habían terminado. En si, habían sido solo un par de días para recomponernos cuando sucedió esto.

De una punta de la ciudad, teníamos que ir a la otra, todo muy lejos, porque el necesitaba de ciertos estudios que donde íbamos no había.

También había que esperar los resultados y la intercosulta medica, ya que por lo que parecía podia haber sido un pre infarto, y podia ser muy peligroso para el y mas aun para volver a tomar un avión.

Teníamos que andar con mucha cautela. Mientras el hacia consultas en con sus medicos de Paris.

Estábamos en el desierto, en un país con idiomas, y costumbres totalmente diferentes en el medio de una pandemia, digamos que era el lugar perfecto para unas vacaciones pero no para enfermarse alli.

Yo sentia que caminaba por el aire, pero aun así, necesitaba de momentos de soledad para calmarme, y en esos días el estaba aun mas demandante y difícil, así que a mi se me dificultaba poder descansar y recomponerme de todo lo vivido en esos tiempos.

Finalmente, le dijeron que lo mejor es que se regresara a Paris, que podia volar (me pregunto con que seguridad ? a una persona que estaba propensa a un infarto?)

Pero dadas las circunstancias, era lo mejor para el. Todo era mas complicado para nosotros en ese país extranjero, ni hablar de lo económico, pero ya de por si, el idioma y las restricciones por la pandemia, era ya para empezar un camino cuesta arriba.

El tema es que yo no podia volver a Paris, como lo comente, mi permiso de estadía había expirado, y si queria regresar tenia que dejar pasar tres meses, ademas en ese momento, aun a gente con permiso se le estaba dificultando entrar al país.

Yo tenia que volverme a America, y no tenia vuelo directo a Miami, que es donde paso parte del anio, sino que tenia que hacerlo a través de Nueva York.

Y así lo hicimos, dos días antes de Anio Nuevo, nuevamente en el caótico aeropuerto, tristes, asustados, y muy preocupados, cada quien tomo su vuelo con destinos distintos.

El fue llevado en silla de ruedas a su avión, todo muy distinto a unos días atrás cuando habíamos llegado. La pesadilla continuaba, y yo que pensaba que podia llegar a terminar bien el 2020, aun me esperaban mas experiencias no planeadas…

Llore muchísimo en mi avión de regreso, no sabia si lo volvería a ver, no sabia que haría, todo lo que habíamos planeado, nuevamente fue abruptamente cambiado.

Estaba muy cansada…

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