Las llaves

Cuando estaba viviendo en Florida, despues de un largo dia de trabajo modelando en Palm Beach, en mi camino de regreso a mi casa que estaba  a hora y media de alli, decidi parar a mirar  ropa en una de mis grandes tiendas favoritas.

Baje de mi carro solo por unos minutos y no sentí la necesidad de llevar mi cartera, asi que allí estaba yo con mi celular y mis llaves en mis manos.

Camine y mire muy ensimismada lo que me gustaba y me probe algunas cosas, eso para mi es como una terapia, me hace olvidar de todo, y a la vez, me recuerda que debo ir al gimnasio, que debo cuidarme porque es cuando me miro con ojos mas críticos. Me hace pensar en que quiero y hasta también me da mas entusiasmo para trabajar asi puedo comprarme aun mas ropa, tal cual típica mujer coqueta.

Y allí estaba yo, hasta que compre un par de cosas y me dirigi a mi auto, justo al frente de la tienda. Pero al llegar allí, me di cuenta que no tenia mis llaves, asi que me regrese al interior de la tienda inmediatamente para buscarlas, y grande fue mi sorpresa al no encontrarlas en la caja registradora, donde yo había estado unos minutos antes, y estaba segura que las había dejado allí, ya que las tenia conmigo todo el tiempo.

Asi que fui a los probadores, y allí tampoco estaban. Pregunte a quienes estaban a cargo del mismo, y la respuesta fue negativa. Y asi empece a caminar por cada uno de las secciones de la tienda donde yo había estado, pero nada! A cada empleado que preguntaba, nadie había visto nada, y empece a desesperarme, ya que la copia de esa llave estaba en mi casa a hora y media de allí, y yo estaba con planes pero también muy cansada. Mil ideas se me cruzaban en la cabeza, el taxi para ir y regresar salía carísimo, además llevaria mucho tiempo

Quienes estaban en la tienda me dijeron que no me moviera de al lado de mi auto, ya que habían escuchado que gente se roba las llaves y luego prueban que carro suena y se lo llevan. O sea que debía quedarme cuidándolo, como hacia?? y no había manera que algún servicio especial me hiciera una copia, son llaves únicas.

Yo estaba sola allí. A quien iba a molestar un Viernes a la noche para semejante travesia en una ciudad que no abundan los verdaderos amigos que hacen esa clase de hazania. Quien me podía socorrer no estaba en la ciudad.

Mis cosas personales estaban en el carro, que pasaría si yo me iba?

Y los empleados, luego de buscar por todos lados, seguían insistiendo en que no me moviera de allí. En esos momentos de impotencia y casi desesperación a veces, una no piensa con objetividad y precisión… Una se siente como y ahora que hago?? Por que no preste mas atención? Que me paso por la cabeza? Y asi en vez de ver la situación con objetividad , la agrava y entra la angustia!

Finalmente llame a una chica conocida que vive a mitad de camino entre ese lugar y donde yo vivo, y le explique y ella gentilmente se ofrecio a venir a buscarme, aunque tendría que arriesgarme a dejar el carro, y mientras ella estaba en camino, logre hablar con alguien que podia enviarme la llave desde mi casa hasta donde yo estaba, asi que le dije a esta mujer que se regresara que ya la solución venia, y al final no era tan complicado como yo lo estaba viendo.

Mientras esperaba por la copia de la llave, al lado del auto, ya de noche y con algo de frio, no paraba de pensar.

Hasta que en un momento decidi aplicar lo que tantas veces digo a otras personas y escucho, por que no pensar en positivo?

Seguramente fue mejor que no sali a la ruta esa tarde, de algo me estaba evitando. Por alguna buena razón yo tuve que quedarme allí. Ademas, también era un llamado de atención a estar mas cuidadosa, y prestar atención a cosas importantes, en vez de dejarme llevar por lo que veía afuera, en vez de sostener con atención lo que tenia en mi mano y que es lo que me transportaba.

Empece a hacer un ejercicio mental de que todo iba a estar bien, de que esto era una lección y que iba a encontrar las llaves de alguna manera.

Cerraron la tienda y allí me quede yo, esperando por quien me traería la copia, a su vez pensaba cuanto saldría todo, el servicio mas conseguir nuevas llaves de la fabrica. Cuanto me estaba costando una distracc ese dia….pero en mi mente me decía, por algo es…

Finalmente ya tarde pude regresarme, pero eso me cambio algunos planes que tenia. Luego me entere de que efectivamente había razones, me evite algunas cosas en el camino incluido el no haber estado en un lugar al que planeaba ir y ahorrarme un disgusto.

Al otro dia llame a la tienda para saber si luego que la limpiaron, habían encontrado las llaves, las respuesta fue negativa, pero yo seguía insistiendo…

Esa misma tarde,  recibi un llamado de allí, habían encontrado las llaves!, una empleada las encontró muy cerca de la caja registradora en el piso, donde habíamos chequeado, no una, sino varias veces y donde supuestamente ya habia limpiado.  No hubo explicación lógica, y la verdad? No me interesa, decidi quedarme con la respuesta que me di, habia otras razones que si bien, me ocasionaron inconvenientes, me trajeron varios otros beneficios, incluido el de descubrir además en alguien que yo conocía pero que no era tan cercana, a un ser de buen corazón que hoy puedo empezar a llamar amiga, porque inmediatamente venia a ayudarme sin duda alguna. Descubri que puedo contar verdadermente con quien me envio las llaves, también que quien fue el encargado de que llegaran a mis manos se aprovecho de la situación y cobro mucho mas de lo debido y entonces no es quien pensábamos, entre otras cosas.

Ahora, cuando algo no me sale como planeo, pienso en esta historia que no olvidare. Por algo mejor pasa esto. Y me ayuda a empezar a mirar las cosas de otra manera. Me calma. Experiencias simples que ocurren en momentos inesperados pero que son lecciones que no serán olvidadas.

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