Imprevistos

No sabia bien lo que iba a hacer. Me iba de la casa en que me sentía tan incomoda, y que fue una decepción, pero no veia con claridad los pasos a seguir.

Solo una cosa tenia presente, en donde sea que me encontrara, tenia que trabajar, mis ahorros se habían esfumado aun habiendo cuidado mis pasos, y ya había llegado la hora de tomar serias decisiones.

Una amiga me ofreció su pequeño lugar en las afueras de la ciudad, en el limite con Alemania. Estaba rodeado de viñedos, y se encontraba en una altura que hacia que se vieran los verdes de las campiñas y el rio aun mas hermoso.

Me asustaba que estaba alejado de todo, y que había que caminar un buen trecho hasta tomar el autobús que tomaba unos cuarenta y cinco minutos hasta el centro de la ciudad, pero se veia todo tan bello y ella tenia ese hermoso gesto para conmigo en un momento de incertidumbres, que luego de pensarlo bien, finalmente decidi aceptar.

La llame un Lunes por la tarde y le dije, “Esta semana voy a tu casa” y ella dijo, “claro, veinte ya si quieres”.

Así que me puse a organizar todo, cuando a las dos horas me llama llorando.

Yo no entendia que habia pasado, y entre sollozos me explico que su aun marido, si bien estaban separados, había ido a su casa decidido a quedarse allí, sin tener derecho alguno en cuanto a que ella había rentado ese lugar, y el se había ido con otra mujer.

Llamaron a la policia, pero cuando ellos vieron que este aun era un matrimonio legal, la obligaron a que le entregara las llaves de la casa a su aun esposo, alegando que el tenia derechos por ley.

De nada sirvio que ella les explicara todo lo que había pasado, lo injusto que era, y ademas que era un hombre verbalmente abusivo y que ella le tenia miedo.

Así que la que tuvo que irse de su casa para protegerse fue ella misma.

Entonces, claro, esa situación me afecto a mi también. Que iba a hacer ahora?

No me queria ir aun de Luxemburgo, y no tenia suficiente dinero para quedarme en un hotel.

Me había dejado estar, debí haber tomado precauciones con anterioridad, debí haberlo pensado mejor.

Así que en medio de este inesperado transcurso de los hechos, decidí instalarme en un Hostel para jóvenes, aunque en realidad, hay gente de todas las edades.

Era algo que me asustaba un poco, dormir en una habitación con mujeres de otros países en el medio de una pandemia, sonaba como una locura, pero siempre me caracteriza por mi amor a la aventura, así que por que no hacerlo? Era eso o irme del país.

Así que ahi llegue, y desde el primer momento, me sorprendió la belleza del lugar. Se encuentra en uno de los lugares mas bellos de Luxembourgo, es un complejo grande, muy limpio, con restaurante de médicos precios y comida deliciosa y un hermoso jardín.

Me toco una habitación de seis camas, pero, en realidad éramos tres mujeres, por un par de noches, luego mis dos primeras roommates se fueron y vinieron otras dos, hasta que finalmente me quede sola, pero el máximo de estadía allí es una semana, así que yo debía tomar decisiones rápida y acertadamente.

Conoci una abogada de Malta, un investigadora italiana viviendo en un pueblito de Espania, una rumana, entre otras.

Eso si, cada quien en su mundo, no hablábamos mas que lo mínimo indispensable. Pero resulto una convivencia agradable.

Hasta preferi estar alli, compartiendo la habitación con extrañas, en vez de estar en aquella casa donde me sentí tan sola e incomoda con esa gente amargada.

Cuantas cosas he experimentado y aprendido en Luxemburgo. Si, nada era como lo había pensado, ni siquiera nada era igual a mis otras visitas.

Claro, las veces anteriores yo era casi una turista en busca de la historia de sus ancestros, ahora era una mujer de mediana edad, volviendo a empezar en un país ajeno a su idioma y costumbres, pero que tenia mucho que ver con el origen y de donde nada mas y nada menos tenia la nacionalidad. Algo casi inalcanzable y soñado para mucha gente.

Pero todo era distinto. Las leyes, las costumbres, el idioma, la gente. El clima, aunque mayormente frio, no era un problema para mi. Pero si, casi todo lo demás.

Uno a veces cree que porque tiene un pasaporte de un país que uno ama, y que costo lograr, la vida se facilita, y no es tan asi. Se facilitan las oportunidades, se abren mas puertas, pero no hay garantía de nada.

Hay que superar muchas barreras, y tener muchas ganas de empezar de nuevo.

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