Gaby

Gaby, mi hermano amado. Ese ser que entro en mi corazón y en mi vida sin permiso.  Y allí quedara para siempre.

Yo tenia casi 6 anos cuando el nació. En ese entonces yo no entendía lo que estaba pasando. Mi mama habia tenido un parto difícil, casi se murió ella, y el nació con fórceps y asfixiado. Costo revivirlo.

Y luego de ponerle oxigeno, lo logro, pero le afecto su cerebro, así que nunca seria “normal”.

En ese entonces nadie sabia que pasaría en el transcurso de los años. El era muy lindo. Mas lindo que yo, regordete con una gran sonrisa desde muy bebe. Cuando cumplió un anito le hicieron una linda fiesta con una hermosa torta con muchos autitos, y hasta yo me sentía un poco celosa.

Todos estaban contentos porque Gaby era tranquilo, todo lo contrario a mi, y eso le daba un respiro a mi mama. El era distinto, lo dejaban sentado, y el estaría allí horas quieto, jugando lentamente con algún autito.

Recién al enviarlo al jardín de infantes, la maestra reunió a mis padres y les dijo que algo no andaba bien.

Y así es que lo enviaron a una escuela menos exigente, con chicos mas humildes, mas flexible, pero después de un tiempo, tampoco pudo quedarse allí.

Mas el tiempo pasaba y mas se hacia evidente su retraso. No crecía mentalmente.

Y los médicos dijeron que al llegar a la adolescencia pudieran suceder varias cosas, pero que iban a haber cambios, y vaya si los hubo.

El se puso agresivo, y tuvieron que empezar a medicarlo fuertemente. Y así iban cambiando los medicamentos ya que por momentos, nada parecía hacerle efecto. O de un extremo de dejarlo extremadamente quieto, o el otro de estar muy agresivo, amenazándonos a nosotros, y cualquier persona que lo mirara en la calle, aunque de apariencia era perfectamente normal, alto y muy buen mozo.

Y así los años fueron pasando. No habia lugar en donde la familia pudiera estar realmente relajada, porque en el momento menos pensado, el podría tirar algo que estaba sobre la mesa, o dar un grito.

Y así, las visitas de los parientes y amigos familiares se fue reduciendo.

Solo quedarían aquellos que realmente lo amaban y aceptaban, debo igualmente reconocer, que muchos de mis tios y primos lo querían mucho.

Pero es como que estábamos todos alerta de que algo pudiera pasar. Mis amigos también, era todo un tema traer gente a mi casa.

Tenias que tener mucha visión y experiencia para que sus palabras o actitudes no te afectaran.

Era muy difícil.

Gaby estuvo internado mas de una vez en clinicas para gente con problemas mentales.

Algunas de esas, horribles, creo que el dolor mas grande de cabeza que tuve en mi vida fue cuando lo fui a ver a una clínica en Buenos Aires.

De afuera veias un edificio todo cerrado, compacto, asustaba un poco.

Y al entrar, cada puerta, con llave. Eran como carceleros. Tenían un manojo de llaves hasta para subirte al ascensor. Al entrar y salir de el,  tenían que abrir y cerrar con llave.

Y al entrar allí, vi toda clase de gente que desvariaba, gritaba. Algo horrible. Y al entrar en su habitación, allí estaba el, con chaleco de fuerza y babeando.

Si, así vi a mi hermanito. Según ellos, era el tratamiento. Pero gracias a Dios, estuvo muy poco allí. Yo no me acuerdo cuanto. En ese entonces el tendría unos 15 anios.

Mis padres no sabían bien que hacer con el. A veces mi papa lo llevaba al campo y a su carniceria, pero nunca seria el hijo que el sonio seguramente, yo podía percibir su dolor en su mirada, aunque sonriera.

Mi mama era todo para Gaby. Ella es la que pudiera contarme mas, porque yo solo estoy escribiendo como hermana.  Ella vivía para el. Aunque Era muy triste algunas veces, ya que habia alguna que otra paliza de por medio.

Pero ellos se amaban a su manera.

La vida siguió así hasta que mi papa falleció joven, a sus 63 anios, escribire sobre el en otro capitulo.

Y Gaby y mi mama fueron entonces los mejores companieros.

Era un vinculo muy fuerte. Ella se quejaba muchas veces, pero el le daba sentido a su vida.

Un año mas tarde, yo me fui a vivir a USA, y mi hermana ya vivía en Buenos Aires, así que allí, en la ciudad donde nacimos y crecimos, solo quedarían ellos dos, mi mama y mi hermano. Además mis parientes.

Yo siempre tenia esa lucha interna entre amor y impotencia. Mucha rabia con ese medico que no escucho a mi mama cuando ella le decía que conmigo habia tenido un parto difícil. Que habia sufrido demasiado, que tenia miedo, y el no la trato bien.

Yo odie a ese doctor, al punto que decidí empezar a estudiar Derecho solo para hacerle un juicio. Soniaba con ser abogada y llevarlo a una corte, no solo por hacerle danio a un bebe y a su mama pero tambien a una familia entera.

Y así lo hice, empecé Derecho años mas tarde, curse y rendi algunas materias, en dos Universidades, pero me di cuenta de dos cosas, una, que no me veía siendo abogada, y otra, que el danio hecho nunca se repararía ni si yo hiciera lo que hiciera, que la vida misma se encargaría de cobrar esa deuda.

Se que así fue, y no quiero sonar como vengativa, pero el dolor que nosotros pasamos fue tan grande que yo sentía que teníamos todo el derecho del mundo, todos nosotros, nuestra familia a ser felices para siempre. Que grave error, eso era casi solo la preparatoria… diría para todos…

En el año 2012, cuando Gaby tenia 39 anios y lo único que hacia era hablar de su novia imaginaria y de la celebración de sus 40 anios en el mes de Setiembre, yo fui a Argentina, en Enero y lo vi bastante hinchado y con problemas de respiración que hasta molestaban.

Como siempre, Gaby casi que molestaba, pobrecito, se lo dije a mi mama. Que le pasaba, y ella me dijo que el habia estado con problemas de estomago pero que habían ido varias veces al doctor y le habia dado antiacidos, que todo estaría bien.

Me acuerdo, una noche de ese Enero caluroso del 2012, salimos todos a una pizzeria y Gaby estaba raro, molesto, pero como eso era habitual, habia solo retos para Gaby.

Luego fuimos con un matrimonio amigo a la costanera y allí pusimos unas sillas de playa, y Gaby se sento en una de ellas y respiraba profundo mirando al cielo, con esa respiración fuerte que molestaba.

Que ignorancia teníamos todos, Dios mio!, cuanto desearía estar menos ciega para poder hacer algo, pero yo estaba en otro planeta, solo estaba de pasada por allí. Y mi mama, quizás quería estar ignorante de lo que en realidad estaba pasando.

Yo me regrese a Miami y un par de meses mas tarde, una prima me dijo que Gaby estaba muy grave en el hospital, que se moria.

Y yo ahí desperté, y empecé a buscar el primer vuelo que pudiera llevarme allí. No se porque tome uno que paro en Brasil, no entiendo, quizás era por mi escasez de dinero, pero pare en San Pablo y casi no tenia senial, solo pude hablar un momento, y me dijeron que Gaby aun seguía vivo.

Llegue a Buenos Aires, y de allí, a la terminal de ómnibus, 45 minutos de allí a tomar un colectivo a Concordia por poco mas de seis horas.

Llegue al hospital a la noche. Me dejaron pasar a terapia intensiva porque le explicaron que yo venia de viaje, y al entrar allí, vi a Gaby sonriendo como si nada pasara. Se lo veía bien, y yo pensé, que paso, por que tanta angustia.

Luego me explicaron que habia estado muy enfermo y que habían logrado estabilizarlo, que estaban viendo que era lo que en realidad tenia.

Eso tomo un tiempo… Idas y venidas, sin respuestas concretas, solo se sabia que Gaby se iba, reuniones y discusiones y no un diagnostico claro.

Así que, contra la voluntad de todos esos médicos conocidos, que no autorizaban sacar a Gaby del hospital, y con la ayuda de mi en ese entonces esposo, lo llevamos a Buenos Aires.

Alli, en una de las mejores clinicas, Gaby fue operado, para descubrir que no tenia cura, que tenia un cancer tan avanzado en su sistema digestivo, que solo era una cuestión de máximo dos meses, para que Gaby se fuera.

Nunca olvidare esa reunión con el medico que nos lo dijo. Senti un dolor tan profundo como aquella vez cuando vi a mi papa tirado en el campo, muerto, sin que nada pudiera hacerse.

No puedo contar cuanto dolor. Cuanta impotencia. Gaby, ese que habia tenido una vida muy difícil, ahora se nos moria, y nada podía hacerse.

Me quede en Argentina dos meses, allí, le dimos todo lo que podíamos. Un tiempo breve en el hospital en Buenos Aires y luego de nuevo a Concordia, para verlo sufrir aun mas.

Primero, hinchado, con enfermeros permanente en mi casa, y todo el mundo viniendo a saludarlo, y el feliz a pesar del dolor, y de todo.

Ahí descubri quien era el verdadero Gaby.

El era un ser de luz, alguien que habia elegido venir a este mundo, con una misión. Enseniar.

Romper esquemas y tocar el corazón. Era un sabio y nadie lo sabia.

Lo digo porque allí, todos sus problemas desaparecieron como por arte de magia. El hablaba con todos como si hubiera sido ‘Normal”. Se reía, y por primera vez, era aceptado tal cual era, y amado como tal.

Era atendido, mimado. Todos los enfermeros que cuidaron de Gaby coinciden, y nadie se olvida de el.

Nadie!, ni los médicos, ni nadie que se acercara. Por eso era un maestro.

Mas tarde, unas semanas antes de su muerte, tuvimos que llevarlo de nuevo al hospital. Los cuidados de los enfermeros no bastaban. Y me recuerdo un día, en que éramos varios en la sala, nos pidió a todos que nos retiraramos, y allí, desde afuera, lo sentimos llorar amargamente.

Sabia que se moria, y no quería mostrarnos su angustia.

El solo quería regalarnos sonrisas en esos momentos. Se parecía a mi papa.

Y lentamente su hinchazón, se fue yendo para dar lugar a el opuesto, extrema delgadez. Una lenta muerte, algo que no termino de entender, para que tanto sufrimiento?

Cual es el sentido? Yo le pedía a los médicos que por favor, hicieran esto menos doloroso.

En sus últimos días, solo le pasaban gotitas de agua (quizás con algo) a través de sus venas.

Yo me sentaba allí, y lo tomaba de la mano pasandole vida, pensaba, hermano te transmito vida y fuerza.

Pero hacia aun mas larga esa agonia.

Hasta que Gaby era solo piel y hueso, y aun así, no se quejaba. Tanto dolor, tanto! Dios mio.

Demas esta decir mis preguntas a Dios y crisis de Fe.

Entonces, mis tías y mi propia hermana, me dijeron “dejalo ir” como si yo tuviera algo que ver…

Y así, decidí irme. Habia tenido varias crisis de querer irme, pero este era el momento.

El y yo lo sabíamos. Todos lo sabíamos en realidad.

Así que le dije “Gaby, me tengo que ir” pero nos vemos pronto, o algo así.

Y fue la ultima vez que lo vi hasta ahora, porque se que nos reencontraremos.

Llore sin parar en el avión de regreso a Miami. Solo silencio y lagrimas que corrían por mis mejillas.

Supongo que nadie entendía nada. Porque yo estaba allí, erguida, por las lagrimas rodando por mi cara.

Al aterrizar en Miami, y llamar a Argentina desde allí mismo, me entere que Gaby se habia ido durante mi vuelo.

Lloro escribiendo esto. El se llevo un pedazo de mi corazón. Ya nada fue igual.

Mi mama se mudo de esa casa que nos vio crecer. Mi habitación ya no era la habitación inmaculada que deje y que me estaba esperando.

Todo cambio. Ya nada fue igual. Ni siquiera la relación entre nosotros.

Alli me di cuenta, que el era una gran motivación para mi de lucharla. De triunfar, de conseguir cosas para poder ayudarlo.

De la preocupación de que hacer con el cuando mi mama faltara.

El, que nos amo tanto, y hablo por mi, que me amo tanto, no iba a darme ese trabajo.

El se fue antes.

Yo me sentaba allí, y lo tomaba de la mano pasandole vida, pensaba, hermano te transmito vida y fuerza.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *