Cuarentena en un lugar desconocido

Yo estaba feliz!, habia podido viajar a Luxemburgo desde Londres, tomandome dos trenes para poder presentarme en el Ministerio de Justicia para finalizar los tramites pendientes para mi ciudadania. Es zona de la comunidad europea, asi que en medio de la pandemia, poder hacerlo era un logro mas grande. El enfrentar los miedos internos y las amenazas externas. El virus. Las medidas que cada pais tomo para hacerle frente. Toda una incertidumbre.

Un tren a Brusellas y de alli otro a Luxemburgo. Corridas, dudas y miedos.

Lo que no me esperaba es que alguien que quiero mucho me estuviera esperando en la estacion de trenes. El habia ido de Madrid a Luxemburgo a sorprenderme, y vaya si lo logro!

De alli, llevarme a hacer mis tramites.

Pude presentarme, temblando y sintiendome como una ninia frente a generales. El oficial que me entrevisto estaba dispuesto a desanimarme. De entrada me dijo que me faltaban papeles. Aun sin haberlos revisado. Senti que estaba esperando eso.

Cuando me menciono exactamente lo que era, le respondi: “Esos documentos originales y sellados ya los presente a la otra oficina gubernamental en donde inicie los tramites. Ellos tienen todo” y el me dijo “A mi no me interesa quien los tenga, los tengo que tener yo aqui en mi escritorio, asi que consiguelos de nuevo.” De nada sirvio explicarle que Argentina estaba en cuarentena y que las oficinas estaban cerradas y que era todo un tema cuando yo ya los habia presentado.

Asi que me fui, y sin dudarlo me dirigi al lugar que habia ido la primera vez hacia un anio, cuando inicie todo.

Al llegar me miraron con ojos de incredulidad por mi decision y atrevimiento. La verdad es que me han tratado siempre muy bien, son muy serios casi implacables pero tienen el mismo nivel de clase y amabilidad.

Me desespera no hablar Frances, no se por que estoy tan bloqueada. Facilitaria mucho mas las cosas y haria algunas charlas mas amenas. Gracias a la vida, que Ingles es mi segundo idioma asi que siempre me salva.

Le dije al oficial : “Por favor ayudeme, no puedo ahora conseguir las cosas en Argentina y seguir dilatando este tramite, yo les entregue a Uds. lo que el oficial de la otra oficina me pide.” Casi me puse de rodillas, estaba desesperada.

Me miro a los ojos y me dijo: “Espere alli sentada, vere que puedo hacer”.

Se tomo algo asi como una hora, y aparecio con un monton de carpetas y papeles como buen oficinista.

Y me dijo, “Ya regreso”. Eso tomo otros cuarenta y cinco minutos, mientras mi hombre? (no se que poner) esperandome afuera. Estaba muy nerviosa.

Finalmente me hizo pasar a la oficina, y empezamos a hablar mientras lo llamaban constantemente, asi que eso llevo otra hora, pero finalmente lo logre!!!

Me entrego los documentos originales que el otro oficial me pedia y que yo habia entregado alli y me dijo:

“Ahora si pierdes esto, es tu responsabilidad. Te los entrego porque de ir todo bien, regresaran a esta oficina”.

Asi que me fui volando a la oficina en la que habia estado y lleve lo requerido. Solo faltaba una cosa mas, la traduccion de la partida de nacimiento de mi papa. Algo que no habia sido requerido en ningun momento.

Increiblemente, justo la tenia en mi mano. La habia llevado en caso que esto pasara. Solo que no estaba traducida. Inmediatamente llame a la traductora, un ser increible y siempre dispuesta a ayudar, en el medio de sus compromisos siempre se encuentra un tiempo para atenderme, y me dijo que lo haria lo antes posible.

En ese momento, pense “Ya esta todo encaminado, me puedo ir, y vere como les haremos llegar esto. Es un detalle, ya me puedo ir”

Es que queria regresar a Londres antes de que se cumplieran las cuarenta y ocho horas de haber salido, para evitar quedarme en cuarentena por dos semanas.

Habia entendido por diversas fuentes que si uno se iba por ese tiempo, no era obligatorio hacerla.

No escuche a mi amado. El me pedia que me fuera con el. Pero yo estaba enfocada en mis proyectos y en la pintura que me habian encargado. El no lo podia creer, habia hecho un gran esfuerzo en ir a verme y yo no queria escucharlo.

Cuando el tren de regreso salia de la estacion me llamo la traductora y me dijo: “Ya hice lo que necesitabas, puedes venir a buscarlo y lo entregas antes de irte” Pero ya era tarde no habia forma de bajarme del tren.

Igualmente ella me ayudo una vez mas y una amiga llevo los papeles solo que unos dias mas tarde, lo que en si, para mi significo mas tiempo de espera en lograr mi ansiada ciudadania.

Grande fue mi sorpresa cuando al entrar en Londres me dijeron que iba a tener que hacer la cuarentena de quince dias aislada. De nada sirvieron las explicaciones y mi test negativo.

me dijeron “Es la ley, acabas de venir de otro pais y de haber estado rodeada de gente, inclusive en el viaje de regreso. Te hubieras ahorrado dinero, no nos interesa el test.”

No puedo explicar mi angustia, eran unos dias primaverales preciosos. Me encantaba ir a caminar a los jardines del Buckingham Palace. Ver tanta cantidad de flores de todos los colores y de aves de todas clases. Una fuente de inspiracion para mi.

la gente estaba alegre en las calles, bebiendo cerveza como que si no hubiera pandemia, sin mascaras mientras que en todo el mundo se hablaba de una segunda ola del temido virus, y yo me preguntaba pero que les pasa? Como es que no tienen miedo? Es que yo soy la unica perseguida?

Claro, ahora, en Noviembre de 2020 se ven las consecuencias, el Reino Unido cierra todo por un mes otra vez.

Fueron dias duros esos de estar encerrada, sola, bah!, habia otra gente en la casa en que me encontraba pero no interactuaba con ellos, cada quien en su mundo, y todos podiamos ser peligroso para el otro. No habia interes de ver a nadie. En cuanto oia ruidos me metia en mi cuarto de nuevo. No habia patio. Era una tipica casa inglesa, antigua, de tres pisos, con cuartos que eran rentados a gente que estaba de pasada y trabajadores temporarios.

Tenia ocho habitaciones y tres banios que teniamos que compartir. Asi que iba a cualquier lado dentro de la casa con mi mascara, desinfectante, y alcohol en gel.

Hubo dias en los que estaba sola, y con miedo. Ya que enfrente habia una construccion, y al lado negocios en los que solo habia gente de dia. Asi que termine pidiendole al manager que no vivia alli, que me dejara estar en la habitacion del subsuelo ya que alli me sentia mas segura. Era mi “bunker”.

Mas tarde me entere que varias veces durante la semana, yo era la unica mujer en la casa. Pero muy pocos de ellos me vieron.

Si, eran dias angustiantes por momentos pero sin dudas menos duros que los de mis ancestros y de tanta otra gente que sufre. Yo tenia un lugar seguro, esto era pasajero y pude no solo conocerme mas a mi misma pero terminar mi primer libro, pintar un cuadro que quedo en Londres en una reconocida Clinica de Bienestar general y belleza y pensar mucho.

No debo quejarme. Solo que cuando termino mi cuarentena, el tiempo habia cambiado. El verano se habia ido. Llovia y hacia frio, el Otonio se habia venido con todo. Ya no era lo mismo, parecia que habian pasado mas de dos semanas. Ademas quede muy sensibilizada por todo.

Entregue mi pintura en la Clinica, y empece a empacar para partir nuevamente. Finalmente el momento de ir a mi amada Paris habia llegado.

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