Alabama

Pensandolo bien, creo que el romance con mi marido termino cuando termino nuestra luna de miel.

El empezar una nueva vida en Alabama, era muy distinto a lo que yo habia pensado. Yo siempre tenia en mi mente la pelicula “Lo que el viento se llevo” y era como un suenio dejarlo todo para mudarme a la gran casa de ese senior casi perfecto que era mi esposo.

Todo estaba decorado a su gusto, era su casa. Muy al estilo surenio, con muchas cosas de madera y sillones de cuero. Estilo sobrio y campestre a la misma vez, a mi me encantaba, aunque le faltaban colores. Yo lo acepte, como acepte casi todo desde el comienzo.

El dejar mi antigua vida que tanto me habia costado hacer. El dejar mi apellido, mis costumbres, mi estilo de vida.

No tenia mas el mar que yo tanto amaba, pero estaba dispuesta a descubrir los pantanos y jugar al bowling, cosa que jamas ocurrio.

Al menos pude darme el gusto de ir una vez a esos bailes de campo tradicionales surenios, y bailar con mi flamante esposo. Fue un momento en que fui muy feliz, pero eso no se repitio.

Estaba alli para ser ama de casa y madre. Para esperar a mi esposo y servirle la comida, para poder darle hijos.

El trabajaba todo el dia, era medico y abogado, asi que distribuia su tiempo entre hospitales y su estudio juridico.

Solo sabia de estudiar y trabajar, no sabia disfrutar el tiempo fuera de eso, entonces tenia que beber para poder relajarse. Pero una vez que empezaba, ya no podia parar, entonces nuestros momentos, fueron eso, solo momentos. Porque luego de algunos tragos, ya no era la misma persona. Se convertia en alguien que agredia y heria con sus palabras.

En el mejor de los casos, se encerraba en su mundo leyendo. Otras veces bebia hasta caerse en la cama y roncar de una manera que era imposible dormir a su lado.

Asi empezaron las grandes peleas, porque si yo intentaba despertarlo, gritaba. Entonces yo me iba a dormir a otro cuarto, y asi de a poco empezamos a separarnos.

Yo me sentia cada vez mas sola, mas triste. Nuestra intimidad era escasa y solo tenia un objetivo, el de tener un hijo. Ya no habia pasion y llevabamos poco tiempo de casados.

Finalmente vino el ansiado embarazo, pero la alegria duro poco, porque luego me entere que estaba fuera de lugar y habia que quitarlo.

Recuperarme de eso llevo unos meses, no se podia volver a intentarlo inmediatamente.

A ese punto, ya estabamos cada vez mas distantes y con mas peleas, y el bebiendo cada dia mas, y yo de a poco, haciendo lo mismo.

No habia dialogo, ni alegrias. Me acuerdo en Navidad, armando el arbolito, y el bebiendo con el cenio fruncido, buscando peleas sin sentido. No se trataba de hacerme feliz, yo era solo algo que le podria dar un hijo.

Mi autoestima iba desapareciendo sin que yo me diera cuenta. Pero yo tambien queria hijos, y estaba en mi casa bella con mi esposo que aparentaba ser perfecto y era querido por los que no convivian con el.

Debo reconocer que a veces tenia detalles, cuando perdi el embarazo me compro un yorkie al que llamamos Kanti, era muy chiquito y precioso, lo amamos como que fuera el hijo que no habia nacido, pero la alegria con Kanti tambien duro dias, ese tipo de perros puede desarrollar enfermedades autoinmunes y no lo resistio.

Los dos estabamos muy tristes, asi que el decidio comprarme un perro que esta vez iba a ser fuerte y grande para que no pasara lo mismo. Y era una perra, vizla, perro de caza hungara, que llamamos Maggie.

Maggie fue llevada desde Texas en avion hasta Alabama. Era ya viajera como yo desde que nacio.

Me acuerdo como temblaba cuando la fuimos a buscar, estaba aterrada. Yo la abrace y la tuve conmigo todo el tiempo en mi falda, y quizas por eso, no me dejaba en paz.

Era muy inquieta, y no me dejaba hacer mis cosas tranquila. Si la ponia en el patio, lloraba, lo mismo a la noche. No nos dejaba dormir. Me acuerdo que me levantaba y le daba algunas palmadas para que se calmara.

Hoy mirando hacia atras me digo, cuantas cosas hubiera hecho diferente. Esa perrita inquieta solo queria amor, ese mismo amor que yo necesitaba. Era mi companiera de caminatas, pero era extremadamente inquieta y rebelde, casi imposible de tenerla, asi que la teniamos que llevar a una escuela de entrenamiento para perros.

Creo que ella absorvia toda la tension que se vivia en nuestra casa. No nos entendiamos, y se percibia el stress, pero seguiamos insistiendo en los hijos, asi que yo tenia visitas frecuentes a doctores para hacerme estimulacion de ovulos.

Me sentia como un raton de laboratorio.

Finalmente decidimos ir al in vitro. Mi marido buscaba los mejores medicos del pais, queria internarme en una Clinica de Colorado, pero yo no quise. Yo queria amor, yo queria traer hijos del amor al mundo, pero el amor se iba yendo por la ventana.

Asi es que despues de un vuelo exclusivo a una clinica en Texas, decidimos intentarlo localmente. Para mi era traumatico, no se por que. Sufria mucho con las inyecciones diarias que recibia en mi vientre, engorde y me hinche mucho y no me reconocia a mi misma. Estaba muy nerviosa, yo diria insoportable.

Pero finalmente llegamos al gran dia, y se hizo el in vitro. Pero dias mas tarde nos enteramos que todo ese sacrificio fue en vano. Y yo ya no queria seguir intentandolo. Porque no sentia que a este punto yo importara.

No se trataba de como me sintiera ni lo que pasara entre nosotros. Se trataba de tener un hijo. Esto era como un alquiler de vientres dentro de un matrimonio.

No habia romanticismo ni calidez. Todo estaba desmoronandose.

Igualmente, el tuvo un gran gesto, y decidio llevarme de viaje a la misma isla de nuestra luna de miel donde habiamos sido tan felices.

Pero con tanta suerte que al llegar, alguien estornudo en mi cara y me contagio de la swane flue, la gripe A.

Yo me enferme al punto de que pensamos que me moria. El me cuido, ya que por su profesion de medico de emergencias, tenia acceso a todo lo mejor para mi. Estuvo a mi lado en noches donde tosia hasta desmayarme.

Y asi al cabo de muchos dias me cure, pero las vacaciones habian llegado a su fin, solo recuerdo vagamente la llegada y la partida, es como que me habia ido alli a enfermarme.

Al regresar, el habia sido contagiado y no lo sabiamos ya que en su caso, no tuvo las mismas manifestaciones que yo. A el se le detecto una seria pulmonia, que lo tuvo en cama por unos cuantos dias.

Yo aun estaba atontada, luego de todos los tratamientos y de la brutal gripe. Y el estaba rabioso.

Nuestro matrimonio se estaba cayendo a pedazos y nada parecia ayudar, ni siquiera nosotros mismos.

Al pasar todo esto, ya no saliamos juntos. Cada quien salia solo a los bares cerca de nuestra casa, pero yo no conocia a casi nadie, asi que me sentaba alli sola. Imagino lo que la gente del pueblo pensaba, se estarian haciendo toda clase de preguntas, pero a mi no me importaba. Logre hacer algunas amistades que aun se mantienen a traves del tiempo, porque me uni a grupos de empresarias que se reunian para intercambiar tarjetas y hacer sociales.

Tambien me iba a la pileta del club del barrio y alli conoci algunas personas que mas tarde me ayudarian en los momentos previos a dejar la ciudad. Yo tenia mi mundo, el, el suyo.

Empezo a viajar solo por tema de negocios cada vez mas seguido. Y me dejaba sola. Hasta que la ultima vez, lo abandone. Tome mi auto, mi perro, algunas pertnencias y deje ese estado para mudarme a donde vivia antes.

Ya no era la misma, habia perdido la inocencia de un suenio acariciado toda mi vida, mi principe existia solo en mi cabeza, pero aunque no lo sabia, traia conmigo, lo que mas tarde me llevaria a recorrer le mundo, mi talento que habia estado dormido hasta ese entonces.

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