Adam

Lo que escribo a continuacion es inspirado en uno de mis ancestros de quien se sabe muy poco, asi que esto puede ser una fantasia o bien pudiera ser verdad. Quien sabe.

Lo cierto es que desde que oi de Adam, y quede intrigada por saber mas, ‘casualmente’ mi prima que tambien siente lo mismo, empezo a recibir informacion que desde anios no encontraba.

Me pongo en sus “alpargatas”, y hablo como si fuera el mismo. Quizas puedo entender sus sentimientos en alguna parte. Se de sentirse solo e incomprendido. De tener la familia en contra, de sacrificios y soledades.

Siempre extranie mi tierra y a mis amigos. Esos arboles altos y de preciosos colores cuando jugabamos a las escondidas. Nos perdiamos en esos senderos de hojas crujientes para escondernos detras de algun tronco caido . Como nos reiamos y corriamos a ver quien era el mas rapido. Eramos terribles e inocentes al mismo tiempo. Nuestra diversion era eso y por ahi tirarle alguna piedrita a algun pajaro… o encerrar en un frasco los bichos de luz a la noche para tener nuestro farol al natural.

Nunca voy a olvidar cuando una serpiente se paro en frente a nosotros, si! literal, salto de un arbol caido y nos miro como para atacarnos. No tuvo tiempo, saltamos mas rapido que ella.

Cuanto nos divertiamos!. Ese aroma a vida, a Naturaleza era la felicidad para nosotros.

No entendia por que teniamos que irnos a un lugar desconocido, a otro mundo.

Yo queria quedarme, pero mis padres por supuesto, no lo permitieron. Me jure que volveria.

Asi que partimos en ese barco a Argentina. A mi no me gusto desde el primer momento, pero no podia hacer nada, yo era chico, tenia doce anios y debia obedecer. A partir de alli, practicamente todo serian obligaciones.

Yo amaba a mis padres profundamente. Eramos complices con mi papa. El trabajaba de sol a sol, siempre con una sonrisa a flor de piel y siempre dandolo todo. Pero veia su mirada triste y su piel que se iba ajando con el paso de los dias.

Para mi madre en cambio, era todo obligacion, los sentimientos estaban casi prohibidos. Era la jefa. Todos le temiamos un poco y lo que ella decia, se hacia. Es como que mi papa se sometia a sus reglamentos y caprichos.

Ella habia llevado a la nueva tierra las viejas costumbres rigidas y se aseguraba de que se cumplieran a rajatabla.

Peleabamos mucho y ella criticaba mi rebeldia. Y yo no la entendia a ella. Pero yo se que me amaba, solo que no se daba cuenta que ese amor no era el que yo necesitaba, el que me hacia feliz, no habia caso, eramos muy distintos.

Yo queria que me amara respetando mis pasiones y elecciones que generalmente no coincidian con las de ella.

Ella confundia el amor con rigidez, con reglas, con obligaciones. No entendia que en realidad yo era un alma libre, un apasionado de la vida, de vivirla a mi manera. Para mi todo era el sentir, en cambio ella solo sabia del deber.

Si, yo tenia en mi corazon mi tierra, aquella que habiamos dejado, pero tambien tenia ansias por descubrir mas de esa nueva tierra que nos habia recibido. Queria aprender de su cultura, de su forma de ver y honrar la tierra. Queria amarla. Por alguna razon habiamos venido a ella.

Asi es que mi busqueda dio sus frutos. Si, me enamore. Me enamore de mi india. Ella era nativa del lugar, era distinta. Yo nunca habia visto a nadie como ella. Y seria la razon por la cual amaria y odiaria esa tierra que la vio nacer.

Me atrapo esa morena de ojos azabache que me invitaba a un mundo misterioso. Su pelo largo que caia pesadamente sobre su espalda, piel color canela, sonrisa de dientes blancos refulgentes y labios carnosos, hermosa como la Luna, casi una sirena en el campo.

Me llevaba por los mares tormentosos de Naturaleza brava con solo con tocarle la mano. Yo le hablaba de mi mundo, ella del suyo. Aprendi mucho con ella. Cada cosa tenia un significado. Supe de sus danzas alrededor del fuego y de su canto a los dioses, que no eran otros que la Naturaleza misma con los vientos, el sol, la luna y las estrellas.

Nos sentiamos ricos y dichosos. Nos complementabamos siendo tan diferentes. Yo le contaba de mi mundo, ella del suyo.

Amabamos esas escapadas a caballo para perdernos en el campo. Yo veia su pelo al viento y ese cuerpo de diosa del Olimpo que me volvia loco. Por primera vez estaba enamorandome de esa tierra, porque ella me dio la mujer robaria mi corazon.

Sus caricias lo eran todo para mi, me transportaba a otros mundos. Nunca habia sentido eso por nadie.

Ella, es morena de sangre caliente era mi reina.

Pero claro, una vez mas, como lo iban a entender? Fue imposible que mi madre aceptara lo que me pasaba. Era casi un castigo para ella que habia luchado tanto para darnos lo mejor y eso no entraba en sus planes.

Me sorprendio la pasividad de mi padre, yo pense que el me defenderia de las miradas acusadoras y risas burlonas de mis hermanos, pero el ya estaba cansado, no queria mas discusiones, haria lo que fuere para que hubiera paz y armonia.

Pero nadie me entendia, ni siquiera los vecinos y parientes, los mismos que se vinieron con nosotros, me miraban con esas miradas de desaprobacion. Ellos, menos aun, estaban ahi criticando. Como iba a meter a una intrusa en nuestro mundo. Ella no pertenecia a nuestra elite.

Todos estaban en mi contra. Una vez mas yo hacia algo que provocaba discrepancia y resistencia en la familia. Una vez mas yo era el centro de atencion y discusion muy a mi pesar.

Yo era yo, era como era. Solo queria vivir, abrir mis brazos a lo que la vida me ofreciera, y habia encontrado ese tesoro que sin saberlo, siempre habia soniado.

Todo tenia sentido. Habia valido la pena el desarraigo. Mi morena me amaba tanto como yo a ella. Y los dos eramos lo opuesto a lo que nuestras familias querian para nosotros, pero no nos importaba, ya iba a haber tiempo de que todo cambiara.

Mi madre finalmente logro lo que se proponia, habia encontrado la excusa perfecta para alejarnos.

Debia ir a Luxemburgo a terminar algunos tramites que habian quedado pendientes y ver algunas cosas que habiamos dejado. Yo era el elegido para esa tarea, y no podia negarme. Estaba en una encrucijada, porque si bien tenia muchas ganas de ir, no queria dejarla a ella, a mi mujer, y ella no podia ir conmigo. Era imposible.

Tampoco podia fallarle a mi familia que me ponia mucha presion y si, despues de todo sentia curiosidad de ver que pasaba alla. De como estaba todo.

Yo no sabia que ella estaba esperando nuestro hijo, creo que ella tampoco. De haberlo sabido, los planes hubieran sido otros.

Luego entendi por que senti tanta tristeza al llegar el momento de subir al barco, algo me decia que nada seria igual.

En mi afan de aliviar asperezas y con mis planes de vencer ese feudo que mi madre se habia empecinado en construir, hice grandes planes. Quizas mi madre hasta me hubiera intentado casar con esa moza de familia bien alla en nuestra tierra, pero yo no lo haria.

Al partir, me di cuenta de todo! . Pude ver claramente que en si habia sido una trampa en que yo mismo acepte. Que en realidad querian separarnos para siempre.

Era demasiado tarde, ya nada seria igual. Me desconoci a mi mismo. La excitacion y alegria que tenia antes, en esa tierra que habiamos dejado ya no era la misma porque mi moza no estaba alli.

Fui cayendo en una profunda angustia. Me dolia la dureza de mi madre, la pasividad de mi padre, el silencio de mis hermanos. Si, nada seria igual. Se me habia caido la venda de mis ojos. Me dolia el alma.

Ya nada tenia sentido, habia perdido mis fuerzas. Nunca mas volveria a ver a mi morena de piel plateada y de ojos color noche. Nunca mas veria a ninguno de ellos. El mar fue el testigo silencioso. Mi sirena habia desaparecido.

No lo pude resistir, mi vida se habia terminado. Pero no aceptaria que mi pasada por alli y todo mi amor y mi pasion fueran en vano.

Maldije a quienes no me entendieron. No me iria de este mundo permitiendo tanta injusticia. Pagarian por lo que habian hecho. Tanto dolor, tanta impotencia no quedarian impunes. Aunque llevaran varias generaciones, alguien sentiria el llamado en el corazon. A alguien yo le podria decir que cuente lo que me paso. Ese dia, yo descansare en paz. La verdad saldra a la luz.

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